Dicen que los médicos egresan sin mucha práctica

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http://edant.clarin.com/diario/2001/07/16/s-03201.htm

 

EDUCACION: EN LA UBA CADA AÑO SE RECIBEN 1.200 ESTUDIANTES DE MEDICINA
Dicen que los médicos egresan sin mucha práctica






Muchos salen sin haber aplicado ni una inyección, opina el ex director del Hospital de Clínicas

 

·  Cientos de egresados no tienen un lugar donde hacer la residencia, un posgrado que se considera imprescindible





 


 

Por VICTORIA TATTI. De la Redacción de Clarín
Esfuerzo, libros enormes, muchas horas de lectura y teoría, pero no tanta práctica. De la Universidad de Buenos Aires (UBA) egresan cada año unos 1.200 médicos, pero sólo 480 de ellos —es decir, cuatro de cada diez— logran completar la residencia. Ese posgrado intensivo de tres años de práctica es —según especialistas y autoridades— "imprescindible y obligado" para el ejercicio responsable de la medicina. Pero la mayoría de los médicos no lo hace.

"Todos sabemos que la residencia es casi obligatoria. Si no la hacés, es como si no existieras. No podés hacer 6� año y largar los libros. En cualquier lugar donde quieras trabajar te piden la residencia", dice Mario Lascano, de 24 años, estudiante desde 1996, cuando entró a Medicina.

En esa Facultad estudian hoy 36.000 jóvenes. De ellos, 16.000 siguen Medicina. El resto se divide entre Fonoaudiología, Nutrición, Enfermería, Kinesiología y Obstetricia. Los aspirantes a médicos no tuvieron que dar examen de ingreso.

Pero saben que al final de la carrera deberán rendir un examen para acceder a una residencia médica, donde se producirá una instancia eliminatoria. Las vacantes disponibles en hospitales, sanatorios y clínicas habilitadas en Capital y Gran Buenos Aires suman 750. Si se agregan las del resto del país, la cantidad asciende a 1.500. La cuenta es sencilla: si a los médicos que egresan cada año de la UBA se agregan 2.500 más del resto de las universidades públicas y privadas del país, hay alrededor de 3.700 candidatos para 1.500 residencias. Las plazas disponibles son menos de la mitad que los nuevos médicos.

Mario cursa el 6� año de la carrera y deberá someterse a esa prueba el año que viene. Ahora acomoda sus tres lapiceras en el bolsillo de su guardapolvo blanco y se dispone a recorrer los 17 pisos de la Facultad con Clarín.

Frente al Aula de Anatomía del 3� piso, una especie de anfiteatro que también tiene entrada por el 2�, explica que es una de las primeras aulas que pisan los futuros médicos de la UBA. Quizá porque ya es casi uno de ellos, Mario dice: "Estoy conforme con la formación que me dieron acá, están cumplidas mis expectativas. Te entrenan desde el primer momento: recibís conocimientos teóricos y práctica. Es cierto que quizás podría haber más práctica. Pero no falta".

Para muchos médicos y docentes, sin embargo, ése es el mayor déficit de la facultad. De acuerdo con Florentino Sanguinetti, director del Hospital de Clínicas entre 1990 y 1998, "algunos estudiantes egresan sin siquiera haber puesto una inyección. La UBA capacita a personas sin la suficiente formación médica, y no existen los mínimos requerimientos de la práctica. Reciben una formación teórica en clases donde hay muchedumbres".

Sanguinetti recuerda una frase que repetía el doctor Florencio Escardó: "Las clases teóricas son todo lo que sale de la boca de un profesor y llega a los oídos de un estudiante sin pasar por la cabeza de ninguno de los dos".

Algunas clases se dictan en aulas con 200 alumnos. Muchos se quedan afuera, escuchan y toman apuntes desde los pasillos, sin ver al profesor. "La Facultad está desbordada, no tiene la posibilidad de enseñar responsablemente a semejante cantidad de alumnos. La realidad es que 8 de cada 10 de los que ingresan abandona la carrera. Esto demuestra que el sistema funciona mal", opina Sanguinetti.

De acuerdo con estadísticas de la UBA, los alumnos de la Facultad de Medicina necesitan ocho años, en promedio, para completar un plan de estudios diseñado para cumplirse en seis. Y sólo uno de cada diez completa la carrera en el tiempo previsto. Después de aprobar la última materia, es requisito para recibir el diploma hacer un internado anual rotatorio de tiempo completo en un hospital. Durante ese último año, tener un empleo es imposible.

Mario no es de los que abandonan. "En mi familia no hay ningún médico. Pero a los 6 años le dije a mi pediatra que quería ser como él", explica. "Estudio muchas horas y siempre vengo a las clases con el tema leído. Acá funciona así. Si no, es imposible", cuenta. El no trabaja. Dice que, si lo hiciera, no le alcanzaría el tiempo para estudiar. Y agradece el enorme esfuerzo de sus padres —él, albañil, ella, ama de casa—, que lo mantienen para que pueda terminar la carrera. Pese a todo, él quiere ser médico. Y poder hacer su residencia.